Casi cualquier tarea repetitiva que siga unas reglas: pasar datos entre programas, generar documentos, enviar avisos y recordatorios, repartir contactos, preparar informes. Con IA se suman las tareas que implican leer o escribir texto: clasificar correos, extraer datos de facturas o pedidos, responder preguntas frecuentes o redactar borradores.
Una automatización sigue reglas fijas: si llega un formulario, crea un contacto en el CRM. La IA entra cuando hay que entender algo que no tiene formato fijo, como un correo o un PDF. Un agente de IA combina las dos cosas: usa un modelo de lenguaje para decidir qué pasos dar y ejecutarlos con tus herramientas, dentro de unos límites que definimos.
Casi nunca. Lo normal es trabajar con lo que ya usas. Si una herramienta tiene API, se puede conectar; si no la tiene, casi siempre hay otra vía (exportaciones, correo, integraciones intermedias). Solo recomendamos cambiar algo cuando la herramienta actual es el problema.
Puede serlo si se diseña bien. Antes de construir nada te decimos qué datos salen, a qué proveedor y con qué condiciones. Usamos cuentas empresariales configuradas para que tus datos no se usen para entrenar modelos, minimizamos los datos personales que se envían y dejamos supervisión humana en todo lo que tiene consecuencias.
No es el objetivo. Lo que buscamos es quitar al equipo las tareas repetitivas para que dedique su tiempo a lo que requiere criterio: vender, atender casos complejos, decidir. En nuestros diseños, las decisiones con impacto las toma o las revisa una persona.
Depende del número de herramientas implicadas, de si hay IA en el flujo y de cuántos casos especiales tiene el proceso. Por eso empezamos con un diagnóstico y te damos un precio cerrado por proceso. Además del desarrollo, algunas herramientas y modelos de IA tienen un coste de uso mensual que te detallamos antes de empezar.
Una integración sencilla entre dos herramientas es cuestión de pocos días de trabajo; un proceso con IA, varias herramientas y pruebas en paralelo necesita más. La propuesta lleva fecha, y el primer proceso suele estar en marcha antes de que acabe el diagnóstico del segundo.
Cada flujo tiene avisos: si algo no se ejecuta o devuelve algo raro, alguien se entera en el momento, no a final de mes. Todas las ejecuciones quedan registradas para saber qué pasó, y los casos dudosos se paran para revisión en lugar de seguir adelante.
Hacemos asistentes que responden con tu información real y que saben cuándo pasar la conversación a una persona. No hacemos chatbots que se inventan respuestas ni que atrapan al cliente en un bucle sin salida.
Depende del caso: plataformas como n8n, Make o Zapier cuando encajan, y código propio cuando el proceso lo pide o cuando conviene no depender de una plataforma. Para IA trabajamos con los principales proveedores de modelos y elegimos según tarea, coste y dónde se procesan los datos.
Es lo más habitual, y para eso existe el diagnóstico. Hablamos con tu equipo, vemos cómo trabaja y te devolvemos una lista priorizada. Si no encontramos nada que merezca la pena, te lo decimos.